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La seducción histórica de las series de televisión

Última actualización el 4 de septiembre de 2024

La producción de series televisivas es hoy más que nunca una industria inmensa de arte e impacto. Las pequeñas pantallas, desde el televisor hasta el monitor, la tablet o el móvil viven maratones de episodios y temporadas. En esta afición que parece no conocer límites de horas para muchos, juega un rol esencial la seducción de las producciones históricas.

La ciencia ficción tuvo su época dorada sobre todo en el cine y luego la fantasía se apoderó de las audiencias pero lo que está aconteciendo con la historia en las series es apasionante. El matiz histórico en los argumentos siempre remarcan una dramaturgia de nostalgia y remembranza. Las películas que recrean etapas, sucesos o personajes de la historia de la humanidad por lo general tienen un gran éxito. Las series aprovechan el plus historicista con más vehemencia.

Una historia que reta a los sentidos por temporadas

Por solo citar un ejemplo, la serie de Crown (La Corona) se ha convertido en una producción por temporadas muy alabada por la crítica y con altísimos niveles de audiencia. Sus actores, y equipo de realización en general han recibido galardones más que merecidos. Como La Corona, muchas otras cuentan con tramas que ahondan en detalles de los hechos históricos acontecidos y que siempre seducen por su modo de contar esa realidad que se convirtió en hito.

Los sucesos contados con lujo de detalle a través de escenas y personajes, se están convirtiendo en series de culto. Muchísimas otras de ficción como Los Bridgerton, aprovechan las etapas históricas para desarrollar sus propuestas de contenido seductor a tal punto que la espera de nuevas temporadas se vuelve un verdadero martirio.

Con atrevimientos históricos

El recuerdo de lo sucedido es siempre un matiz humano que eleva a nivel histórico lo que impactó en el decurso de los días pasados. Es un lujo volver a revisar acontecimientos, y ciertamente la audiencia se convierte en una especie de lectora de tramas, como si se alimentara de un libro a través de los audiovisuales episódicos.

El cine ha encumbrado figuras celebres por medio de sus producciones. Basta mencionar las biografías fílmicas de Marylin Monroe, Elvis Presley, Fredy Mercury y muchas otras figuras de épocas pasadas. Por su parte el formato de serie dramática con estructura y temporadas es más contemporáneo y lleva los argumentos de los guionistas a realizaciones de triunfo.

La seducción de la historia garantiza que cualquier obra de arte tenga un componente de nostalgia y estilo retro. No por gusto Lana del Rey se ha convertido en la reina del pop nostálgico. Hay mucho de historia cultural en las canciones de Lana y cuando vemos sus videos musicales nos llevan a una experiencia histórica contextual de su discurso pop. Justamente esos ingredientes populares, tan afectivos, son los que logran con efectividad que las series históricas acaparen la atención de todos.

Telenovelas Vs Series

Según el libro de los Récord Guinness, la primera serie de televisión fue El progreso de Pinwright (Pinwrrigth´s progress) transmitidos en Reino Unido a partir de 1946. A lo largo de los años, la televisión desató el furor de los televidentes y las obras seriadas sucedieron a las aclamadas telenovelas. Aunque los dramatizados turcos y las novelas coreanas siguen siendo del gusto popular, está claro que la audiencia que persigue series es mayoritaria.

La diferencia entre una telenovela y una serie está en la estructura más que en el contenido. Las telenovelas tienen un inicio y un fin. En tanto la serie abre y cierra tramas y progresiones dramatúrgicas, además de contar con secuelas y precuelas.

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